Residencia fiscal en Andorra: requisitos y ventajas reales
Guía completa sobre cómo obtener la residencia fiscal en Andorra en 2025: requisitos legales, ventajas tributarias, errores comunes y consejos para garantizar una planificación segura y eficiente.

Tiempo de lectura: 5 minutos
¿Qué significa ser residente fiscal en Andorra?
Ser residente fiscal en Andorra implica que tus principales obligaciones tributarias —tanto personales como empresariales— se concentran en el Principado.
A diferencia de otros países europeos, Andorra no aplica impuestos sobre el patrimonio ni sobre las sucesiones, y el IRPF no supera en ningún caso el 10 %.
Esto convierte al país en un destino preferente para empresarios, profesionales digitales y familias que desean optimizar su estructura fiscal sin renunciar a la seguridad jurídica.
Conviene señalar, no obstante, que a diferencia de la residencia administrativa —que es un elemento concedido por un tercero— la residencia fiscal no se otorga formalmente por ninguna autoridad, sino que es una autoconsideración personal.
Ahora bien, en caso de no cumplirse las condiciones establecidas por la normativa, dicha consideración puede ser cuestionada por terceros.
Sociedades andorranas
Debe tenerse en cuenta que en este artículo nos referimos exclusivamente a la residencia fiscal de las personas físicas.
Si deseas saber cómo funciona la residencia fiscal de las sociedades, puedes consultar Sede de dirección efectiva: clave para determinar la residencia fiscal de una empresa.
Asimismo, si tienes interés en invertir en Andorra o en constituir una sociedad andorrana, te recomendamos Constituir una sociedad en Andorra: pasos, requisitos y ventajas.
Si, por el contrario, quieres conocer en profundidad y con detalle todo lo que conviene saber antes de constituir una sociedad —más allá del proceso formal— te recomendamos Guía definitiva para constituir una sociedad en Andorra.

Requisitos para ser residente fiscal
Para determinar la residencia fiscal de las personas físicas, los criterios vienen establecidos en la normativa que regula el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que en el caso andorrano es la Ley 5/2014, de 24 de abril, y, en particular, su artículo 8.
En caso de cumplirse los requisitos previstos en dicho artículo, la persona tiene la consideración de contribuyente del IRPF andorrano y, por tanto, de residente fiscal en Andorra.
Los criterios relevantes son los siguientes:
- Permanencia física
Residencia en Andorra durante más de 183 días a lo largo del año natural.
Los desplazamientos breves al extranjero no interrumpen el cómputo si la residencia habitual continúa siendo Andorra. En caso de ausencias esporádicas, dichos días pueden computar desde la perspectiva andorrana y sumarse a los días de estancia en el Principado. - Núcleo de intereses económicos
Se considera residente fiscal a quien centraliza en Andorra su actividad económica o profesional principal, o gestiona desde aquí su patrimonio. Este criterio integra tanto elementos de rendimiento (ingresos o actividad económica) como patrimoniales. - Vínculos personales y familiares
Cuando el cónyuge y los hijos menores son residentes fiscales en Andorra, se presume la residencia fiscal del conjunto familiar, salvo prueba en contrario. Se trata de una presunción especialmente relevante.
Si quieres descubrir más sobre el IRPF, puedes consultar el articulo El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en Andorra.
Análisis detallado necesario
Los criterios anteriormente expuestos requieren un análisis individualizado de cada persona y de cada circunstancia.
En muchas ocasiones, más allá del criterio estrictamente normativo, resulta determinante la interpretación administrativa aplicable al caso concreto.
Tanto en relación con el núcleo de intereses económicos como con los vínculos personales, no existe un criterio uniforme ni homogéneo, lo que hace imprescindible realizar un análisis riguroso y en profundidad de cada contribuyente.

Documentación y proceso práctico
El proceso de reconocimiento de la residencia fiscal, aunque puede variar según el caso, suele incluir los siguientes elementos:
- Disponer de un permiso de residencia administrativa en Andorra.
Puedes ampliar información en Tipos de residencia en Andorra: todas las modalidades administrativas. - Acreditación de seguro médico (público o privado) y número de identificación fiscal andorrano (NRT o NIA).
Ambos requisitos están directamente vinculados a la residencia administrativa. - Solicitud ante la Administración Tributaria de Andorra (DTF) de un certificado de residencia fiscal.
Este certificado resulta esencial en la mayoría de los casos. - Acreditación de medios económicos suficientes y domicilio efectivo en el Principado.
En muchos supuestos, este requisito está estrechamente relacionado con el anterior. - Justificación de la titularidad o contrato de vivienda.
La mera certificación por parte de un tercero de que resides en un inmueble de su propiedad, sin contraprestación económica, no suele considerarse suficiente.
En caso de conflicto de residencia, la situación puede volverse más compleja y requerir la acreditación de otros elementos, como una actividad económica suficiente o preponderante, intereses familiares u otros vínculos relevantes.
Para profundizar en esta cuestión, puedes consultar Conflictos de residencia fiscal: cuando dos países te consideran residente al mismo tiempo.
Aunque no se trata, en teoría, de un procedimiento excesivamente complejo, conviene planificarlo cuidadosamente para evitar solapamientos fiscales con el país de origen —especialmente durante el año del traslado— y analizar con detalle los posibles elementos de riesgo.

Ventajas de tributar en Andorra
Ser residente fiscal en Andorra supone una ventaja significativa frente a la mayoría de países, especialmente en comparación con los del entorno.
El Principado cuenta con uno de los marcos fiscales más competitivos del mundo, con tipos impositivos que nunca superan el 10 % y tipos efectivos que, en la práctica, suelen situarse por debajo del 5 %.
Para una visión completa del sistema, puedes consultar Fiscalidad en Andorra: guía práctica para entender impuestos, obligaciones y riesgos reales.
Las principales figuras del sistema fiscal andorrano son:
- IRPF: tipo máximo del 10 %, con tipos efectivos sensiblemente inferiores.
Más información en El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en Andorra. - Impuesto sobre sociedades: tipo general del 10 %, con exenciones parciales en dividendos.
- IGI: tipo general del 4,5 %, uno de los más bajos del mundo.
Puedes profundizar en IVA en Andorra: cómo funciona el Impuesto General Indirecto (IGI). - Ausencia de impuesto sobre el patrimonio y sobre sucesiones o donaciones.
- Amplia red de convenios para evitar la doble imposición, con países como España, Francia, Portugal, Luxemburgo, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, Islandia o Lituania.
Listado completo en Los convenios para evitar la doble imposición (CDI) en Andorra.
Además, Andorra ofrece estabilidad institucional, seguridad jurídica y una alta calidad de vida, factores clave para proyectos a largo plazo.
Comparativa tributaria con otros países
Son muy pocos los países que ofrecen una tributación tan reducida como la del Principado de Andorra.
La mayoría de contribuyentes presentan tipos efectivos de entre el 2 % y el 5 %, y la inexistencia de impuestos sobre el patrimonio, sucesiones o donaciones refuerza su carácter excepcional.
Si deseas convertirte en residente fiscal en Andorra, el primer paso es obtener un permiso de residencia administrativa.
Puedes profundizar en Vivir en Andorra: la guía esencial para obtener la residencia y establecerte con seguridad.

Errores frecuentes
Aunque ser residente fiscal en Andorra es perfectamente viable, conviene evitar determinados riesgos, especialmente en relación con otras jurisdicciones y, en particular, con la de origen:
- No darse de baja correctamente en el país de origen.
- Mantener cuentas o sociedades mal estructuradas fuera de Andorra.
- No acreditar adecuadamente la permanencia o los medios de vida ante el DTF.
- Utilizar Andorra como domicilio meramente formal sin residencia efectiva (solo válido en supuestos muy concretos).
- Mantener vínculos personales, familiares o económicos muy fuertes con otras jurisdicciones sin un análisis detallado.
- No cotizar en Andorra o hacerlo simultáneamente en varias jurisdicciones.
La Administración andorrana exige coherencia entre residencia declarada, actividad económica y estilo de vida.
Asimismo, es fundamental no confundir la residencia administrativa con la residencia fiscal.
Para entender las diferencias, puedes consultar Residencia administrativa y residencia fiscal en Andorra: diferencias esenciales.
Si deseas conocer las diferencias entre residencia activa, pasiva y fiscal, te recomendamos Tipos de residencia en Andorra: activa, pasiva y fiscal.
Conclusión
Establecer la residencia fiscal en Andorra es una decisión estratégica que combina eficiencia fiscal, seguridad jurídica y calidad de vida.
Cumpliendo los requisitos legales y planificando correctamente el traslado, es posible beneficiarse de un sistema estable, competitivo y reconocido internacionalmente.
Si deseas que te ayudemos a resolver dudas, planificar un traslado de residencia o analizar si tu residencia fiscal está correctamente consolidada, puedes contactar con nosotros a través del formulario de contacto.
Si, en cambio, prefieres una reunión de consultoría personalizada y totalmente confidencial, puedes reserva tu reunión en el pie de página.
Última revisión: diciembre de 2025

Autor técnico: Albert Contel



